Con lo que sabemos hoy en día, tres has sido la Corrías de Incensarios que tradicionalmente ha habido en Loja, cada una vinculada a cada una de las tres grandes procesiones de la Semana Santa lojeña:
En estas tres procesiones quedaba perfectamente definido el orden cronológico de los acontecimientos de la Pasión de Cristo y articulaban una serie de actividades y representaciones, de gran teatralidad y simbolismo, que incluían la salida de los Armaos, el Lavatorio que interpretaban los Apóstoles, los oficios, los Monumentos, los cantos de Miserere, Stabat Mater,… y como no, los Incensarios, Hoy día la cosa ha cambiado de tal forma que muchas de estas prácticas se han perdido o mutado, perdiendo la práctica totalidad de la teatralidad que un día tuvo. Por otra parte, el número de procesiones ha crecido considerablemente en los últimos años.
De las tres tradicionales procesiones se derivan tres grupos de Incensarios:
LOS INCENSARIOS BLANCOS: de la procesión del Jueves Santo. Es posible que estuviesen ligados a San Juan, aunque se conservan antiguas fotografías en las que, como apunta Juan Carlos Gómez, figurasen con el emblema de Jesús de la Humildad o de la Virgen de los Dolores (La Semana Santa de Loja, 2010). Son los llamados ‘encalaores’, por el color de su vestimenta y por sorprender a quien aún encalaba su fachada para engalanar su casa los días grandes de la Semana Santa. El reconocido y añorado maestro Pepe Boegas decía que estos señores se visten a las doce del día del Jueves Santo, hasta las doce del día del Viernes Santo, acompañando a los Incensarios de la Virgen de las Angustias a recorrer los Monumentos e incensar la procesión de Jesús Nazareno en el Mesón de Arroyo, con lo cual terminan su actuación hasta el próximo año (Revista Semana Santa de Loja, 1993).
Hoy en día no se visten tan temprano, salen a la calle a media tarde y es muy popular su visita a la Ermita de Jesús antes de partir hacia la Capilla de la Sangre, en el barrio San Francisco.
LOS INCENSARIOS DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS O DE LA PESCÁ: esta Corría se considera la más emblemática, la de mayor solera. Pepe Boegas (1993) afirmaba que antiguamente no todos los Incensarios de la Corría representaban a la Hermandad de la Virgen, sino que dos pertenecían a Santa Marcela o a San Juan, dos al Nazareno y cuatro a la Virgen, cosa que hoy en día no ocurre. Su vestimenta es negra con pañuelo al cuello de color blanco.
Su sobrenombre se debe a que asistían a la cena que los Hermanos Mayores de la Virgen daban en la noche del Jueves Santo: en el menú no podía faltar ni la pescada, ni los boquerones, condimentados estos en albóndigas con caldo de gazpachuelo, seguramente en relación con la estricta vigilia litúrgica de la Iglesia (Miguel Rodríguez Lara en Noticias Históricas de la Ciudad de Loja, por Del Rosal Pauli y Derqui del Rosal, 1987).
A las tres de la tarde aparecen los INCENSARIOS NEGROS DEL SEPULCRO conocidos como los ENTERRAORES. A esa hora, Cristo ha muerto, lo que justifica su entrada. Visten de riguroso luto. Subordinados durante la tarde a La Pescá, incensaban durante la tarde la procesión del Nazareno.
Estos señores no pueden ni deben cruzar ni entrar en esta procesión, sin autorización previa del señiero de la corría de la Virgen de las Angustias, que casi siempre se lo tiene otorgado de antemano (Boegas, 1993).
Una vez finalizada la procesión de Jesús, quedaban ellos en cabeza, mandando en la procesión del Entierro de Cristo.
En tiempos recientes, el auge de los Incensarios está alcanzando cotas notables, con cierta rivalidad entre grupos por hacerse con alguna Corría y un sinfín de lojeños volcados con esta tradición. Tal es así que en los últimos 30-40 años han proliferado nuevas corrías vinculadas a cada Hermandad o Cofradía. Los primeros en aparecer al margen de los tres grupos tradicionales fueron Los Moraos, concordia de la Hermandad de Jesús, los primeros en no utilizar el blanco o el negro como color principal de la túnica de su vestimenta. La aparición de estas nuevas Corrías modifica sustancialmente el esquema tradicional anteriormente indicado.